Conozco a Jesús desde hace poco más de un mes, y como hemos vivido horas intensas me he dado cuenta de su calidad humana por su comportamiento educado y respetuoso, y por qué hace recalar un espíritu de sacrificio, de servicio, de bondad, de amabilidad, de responsabilidad, y de compromiso que te entra por los sentidos.

Por eso le dije que quería que lo conocieran los lectores de la revista “El Término” En donde tengo el privilegio de escribir sobre mis amigos, y a él ya lo considero mi amigo.
Me recuerda Jesús que su raza gitana lleva en España desde el siglo XV y que lamentablemente aún siguen marginados. Yo recuerdo algo que leí hace muchísimo tiempo, y que ahora he tenido que buscar de nuevo para contárselo a todos Vds.

En el año 1.499 se disponía el corte de orejas a los gitanos que no renunciaban a su vida itinerante, y que no ejercían trabajos que permitieran conocer su medio de vida. La medida se aplicaba de forma general a vagabundos y otros delincuentes o peligrosos sociales. El corte de orejas se sustituyó en 1.783 por la aplicación de una marca de fuego en la espalda, dando lugar a un nuevo estigma sobre cuya implantación no faltó polémica en la época. Los comportamientos que condujeron al sellado de unas personas concretas permiten reconstruir unas historias particulares llenas de interés. Esto no finaliza hasta 1830 fecha en que los jueces solicitan por última vez el sellado de unos gitanos.

Jesús Ramírez Escudero tiene 47 años es padre de tres hijos y de algunos nietos. Nacido el tercero de nueve hermanos en Zamora, tuvo que empezar su vida laboral muy joven porque su familia lo necesitaba, ya que su padre que se adaptaba a todo tipo de trabajos desde la compra y venta de ganado, la carga y descarga, o la venta ambulante, y con ellos sacaba hacia adelante a su familia. Lamentablemente falleció muy joven.

Jesús empezó su vida social, o a buscar respuestas a las preguntas desde la asociación gitana de Zamora en donde estuvo muy involucrado, y tuvo que mediar mucho y perseverar para resolver los problemas que había entonces entre las gentes de su raza, de marginación, chabolismo, absentismo escolar, falta de documentación, convivencia etc. etc.. Su talante dialogante y su amabilidad hicieron que le ofrecieran el cargo de vicepresidente en la asociación gitana de Valladolid, donde realizó una labor similar a la de Zamora.
Todo marchaba muy bien, pero deciden venir a Valencia porque la familia de su mujer reside aquí, y él que es un hombre que se sabe adaptar a las circunstancias, empieza como peón de albañil en la construcción del horno y la chimenea de la fábrica de vidrio para el sector del automóvil Pilkington, y se queda el último hasta finalizar.
Es después contratado por el señor “Calvo” que dirige una multinacional de la construcción, porque tenía en plantilla a una persona de origen paquistaní, a un magrebí, a un senegalés a un rumano y a dos españoles. Los había bautizado a todos para acordarse de sus nombres, y los llamaba Ismael, José, Ramón, adaptaba el nombre al carácter, y así podía dirigirse a ellos sin equivocarse. (Creo que a ellos les gustaba porque se encontraban más integrados). A su jubilación le traspasa la empresa a Jesús, que sigue cooperando y ayudando en la asociación gitana y en la asociación de vendedores ambulantes del mercado de Sagunto (en la actualidad es el presidente de ambas) y la Federación Autonómica Valenciana de Asociaciones Gitanas le ofrece que sea el coordinador del mundo gitano con las administraciones públicas. Desde su sede central en la calle San Dionisio en el barrio del Carmen.

Desde estas oficinas Jesús atiende a las 18 asociaciones gitanas que hay en Valencia y a todo tipo de personas no sólo de raza gitana, porque en este mundo actual ya las necesidades no son distintas, son muy similares provocadas por la falta de un puesto de trabajo. “Cuando éste falta todo va peor”.

Jesús me dice: “Hay una realidad que hay que destacar que la población gitana tiene poca cabida en el mundo laboral, hace unos años se hablaba de un 79% de exclusión de un 54% de pobreza severa y de un 90% de abandono escolar.
Reflexionemos por un momento, aún se sigue invirtiendo y dedicando mucho esfuerzo a la mujer, porque no hace tantos años que la mujer no tenía prácticamente ningún derecho, ni a tener una cartilla en el banco. ¿Por qué no se ha invertido en la raza gitana para que se introduzca en el mundo laboral? Y que no nos digan que no estamos preparados profesionalmente, porque cuantos trabajos hay que no necesitan una especialización. Pregunto porque en la SAG que hace la limpieza del pueblo sólo trabaja un gitano.
Es que ya no nos marcan, pero aún tenemos unas etiquetas, y todo radica en la exclusión que viene por no tener un puesto de trabajo. Cualquier gitano quiere tener un trabajo y un sueldo, porque este le da la seguridad que no tiene si vive a la aventura, de un día para otro, sin saber lo que va a pasar” matiza.
“Otra etiqueta que se nos pone es que la mujer gitana esta marginada, y esto lo dicen porque no nos conocen. Yo quiero decir alto y claro que el baluarte de una familia gitana es la mujer, las mujeres nuestras son las protagonistas en todos los sentidos. Se reivindica a igual trabajo igual salario, ¿pero qué pasa con la población gitana? pues que se deben poner medidas encima de la mesa para eliminar las desigualdades, somos los olvidados y los gitanos somos 900.000 en este país” argumenta.
“Pero bajemos a la tierra bajemos al barro, cada día hay muy malos entendidos hacia la población gitana que hay que resolver. Hace un tiempo cuando algún gitano o no gitano tenía una multa de aparcamiento o que no había pagado una tasa del mercado se les quitaba a los niños la beca del comedor. Cuando la necesidad aprieta y no se puede pagar, le quitamos la comida a los niños creo que esto es una aberración, un problema que gracias a la asociación gitana y al alcalde que tuvo que intervenir se pudo resolver.
En este pueblo hay unas tasas de mercado abusivas, se pagan cien euros cada mes, cuando en Valencia se pagan treinta y se hacen seis mercados. Espero que esto se pueda resolver con prontitud porque el ayuntamiento no debe perder dinero con los mercados, pero tampoco debe ganar. Hasta ahora la asociación solo ha conseguido que estas tasas abusivas se paguen de forma fraccionaria en 10 meses, y esto beneficia a todos los vendedores ambulantes de mercado. Creo en mis principios, y en los valores que tengo muy consolidados y mi vocación es servir a las personas, pienso que se debe tratar a todo el mundo por igual.
Entro en política porque conozco a Carlos López como monitor de patinaje de uno de mis nietos. Cuando empezamos a hablar observo que él está también muy implicado en trabajar por todos desde el desinterés, y esto se nota.
En un principio rechazo la idea de entrar en un partido, porque no quiero encasillarme en ninguna sigla. Pero después de hablar con mí familia sobre todo con mi mujer me hace la consideración de que lo importante “es que venga el remedio” venga de derechas o izquierdas, de arriba o de abajo. Lo que importa son las personas, el trabajo que ofrecen y su implicación en la sociedad. Mi mujer me dice: “No es lo que llevas haciendo toda la vida trabajar por los demás sin tener en cuenta color, raza o religión, y si así piensas que vas a ser feliz adelante.”
Estoy con Ciudadanos porque es un partido Liberal de Centro y Demócrata, sin extremismos, y porque a las personas que conozco que están en el las consideró buena gente. Y porque desde el ayuntamiento pretendo fortalecer y promover la compresión, la tolerancia y la amistad entre todos” termina.

Un abrazo de Paco y de Jesús.