Alberto Rey es un joven vecino de Puerto de Sagunto apasionado del cine e interesado por los problemas de la sociedad que le rodea. De esta combinación nace Shame, un corto rodado con la técnica stop-motion que cuenta el drama que viven dos refugiados sirios, un padre y su hijo, en su travesía hasta Europa. Con solo unos meses de vida, el corto se ha ganado el reconocimiento de varios festivales al otro lado del océano.

 

– Explícanos, para quien todavía no conozca el corto, en qué consiste Shame.

Shame es la historia de un padre y un hijo, refugiados sirios, que intentan llegar a Europa. Tenemos alrededor de un minuto de introducción de todo lo que pasa antes de iniciar el viaje. En la televisión parece que solo sacan el viaje en patera, pero para llegar a ella tienen que cruzar 4 o 5 países, además de mafias, terroristas… En el corto nos centramos un poco más en ese viaje en patera y en por qué deciden venir hasta aquí, en cuál es el problema real.

– ¿Cuál es tu objetivo tratando un tema tan actual y reivindicativo?

– Básicamente concienciar a la gente sobre un problema real. Que lo veas y te deje mal, que no te quedes indiferente. Concienciar a la gente e intentar aportar algo a la causa. Veo que no se está haciendo prácticamente nada y que los gobiernos no los tratan como personas, y me parece injusto.

– ¿Cómo surge la idea de Shame?

– Me resultaba muy violento ver cómo se trata el tema por la televisión. Con el mismo tono de voz el periodista te contaba esa noticia y luego pasaba a hablarte de fútbol y del tiempo. No me parecía bien. Entonces empecé a leer, buscar referencias, leer artículos para hacer un guión decente. A partir de ahí fui contactando con algunos conocidos y les conté la historia, a muchos les gustó y a otros no. El equipo se fue formando de gente que estaba atraída por el proyecto e intentamos buscar financiación. Este tema fue el que más se complicó, al final me busqué un trabajo para poder pagar al equipo. En ese momento fue cuando conseguí tirarlo hacia delante: pagar los muñecos, que son complicados de hacer, al compositor, a los animadores, los materiales para fabricar los sets, entre otras cosas.

– Es un corto de animación, grabado con la técnica stop-motion. ¿En qué consiste esta técnica? ¿Por qué decides utilizarla?

– La técnica stop-motion es una ilusión óptica. Consiste en hacer una foto y mover el objeto, después hacer otra foto y mover el objeto. Nosotros hemos trabajado a 12 fotogramas por segundo, por lo tanto cada segundo del corto hemos movido y hecho una foto 12 veces al muñeco, en este caso. Elijo esta técnica porque una de las películas que marcó mi infancia es “Pesadilla antes de Navidad”, que está realizada de esa forma. Yo estudié Historia del Arte, pero durante la carrera también estudié algo de cine y empecé a interesarme por esta técnica. Empecé a escribir pensando en ella, y ahora estoy haciendo un curso para ser animador yo también. La stop-motion me atrae muchísimo, no sabría muy bien decir por qué. Visualmente me parece distinta, trabajas con tus manos, lo complementas con las nuevas tecnologías y demás pero lo trabajas a mano. Es más personal, trabajas con plastilina y dejas tu huella.

– ¿Cómo fue el rodaje?

– Empecé con el guión en abril del año pasado. Por aquel entonces estaba estudiando un máster de animación en Valencia, y tuve la suerte de que uno de mis profesores fue Raúl García, que trabajó en Disney, es el animador del genio de Aladín, y le pude mostrar un pequeño tráiler que había hecho yo sin tener prácticamente ni idea de animación. Le gustó y me animó a hacerlo realidad. El siguiente paso fue contactar con un compañero de la universidad que era el compositor, y entre varias personas que decidieron ayudarme lo sacamos adelante. Estuvimos parados hasta octubre o noviembre y para esas fechas, que fue cuando conseguí el dinero para pagar al equipo, nos pusimos en marcha. Empezamos a grabar en enero hasta finales de febrero, y después estuvimos con la edición y la animación hasta abril. Nos ha llevado prácticamente un año entero.

 – Habéis cosechado éxitos muy pronto.

– Hemos estado seleccionados en 14 festivales, y hemos ganado ya premios de Mejor Corto Animado, Mejor Animación y Mejor Guión en varios festivales. Tenemos 5 festivales ganados, 2 son segundos premios y en otros somos finalistas. Nuestra primera nominación fue en un festival que celebra un pueblo del estado de Nueva York. Uno de los últimos en los que nos han seleccionado es en México, en un festival que es solo de stop-motion y que es muy importante en este campo. Estamos muy contentos porque no nos lo esperábamos. También estamos seleccionados en un festival de Los Ángeles. El corto está rodado en el sótano de mi casa y está recorriendo un montón de países, es emocionante. Además es muy bueno, porque habrá más gente que lo vea, que pueda crearse una opinión y se interese por el tema, que al final es lo importante.

– ¿Cómo te sientes respecto a todo este éxito?

– Es difícil. Por un lado estoy muy contento, que un trabajo tuyo se vea por todo el mundo es importante. Pero por el otro, como soy tan consciente de lo humilde que es el proyecto, hay veces que me da vergüenza. Ves que te han seleccionado en Los Ángeles o en México y piensas que igual el corto no estaba para presentarlo en esos festivales. Tengo muchas ganas de mejorar y de empezar con el siguiente proyecto, de aprender a animar bien, y es complicado. Hay veces que tú mismo te creas una ansiedad porque te auto exiges mucho. Pero estoy muy contento con el equipo y con el resultado final.

– ¿Cómo podemos ver el corto?

– De momento no se puede ver online porque los festivales no nos dejan, quieren la exclusividad de los derechos para que la gente vaya a verlos allí y no lo veas tú desde casa. En teoría son unos dos años en los que el corto está moviéndose por el círculo de los festivales. Por otro lado he hablado con el técnico de cultura del Ayuntamiento de Sagunto y me ha propuesto hacer una proyección en algún teatro del municipio, espero que en septiembre u octubre se pueda ver aquí. También me han llamado del Consorcio de Museos del Carmen, en Valencia, que también están interesados en el proyecto, y seguramente también sea para esas fechas que se pueda ver allí.

– ¿Qué viene después de Shame?

– Ya estoy con el segundo proyecto, ahora estoy buscando financiación. Va a ser un poco más duro. Va a tener crítica social también, va a ser sobre los desahucios. Trato temas de crítica social porque para mí es como una necesidad, necesito expresar mi opinión sobre ciertas cosas que están pasando a mi alrededor y utilizo el cine y la técnica del stop-motion para hacerlo, para criticar el sistema y lo que no me gusta de la sociedad. Quiero empezar a plantearlo y comenzar la preproducción en agosto, e intentaré que en abril de 2018 esté ya terminado. Mejoraremos la animación y el guión. Después de la experiencia del primer corto conozco más, me han enseñado más, tengo más gente que me aconseja cómo hacer las cosas. Dependemos también un poco de la financiación. Quería tener un equipo amplio para hacerlo más profesional, pero tampoco renuncio a la idea de que sea un proyecto personal, que yo lo escribo, lo dirijo, construyo el set y todos los elementos que aparecen. Si eso al final es así puedo tirarme más tiempo haciéndolo, pero para que el corto salga antes voy a intentar conseguir financiación lo antes posible y rodearme de un equipo profesional y multidisciplinar.

 

Texto: Selene Mora