Los primeros que perciben que una empresa quiere finiquitar como es lógico y natural, son los trabajadores que cada día viven de ella, y por ella.
Pascual me contaba:
Los viajes para traer el mineral en los últimos años siempre se alargaban algunas horas más de la cuenta, una de las causas es que se rompían los enganches de los vagones. Cuando ocurría esto el vagón se quedaba frenado y por tanto tocaba cambiar el enganche por el de cola. Tantas roturas eran debidas al mal estado de la vía, por su poquísimo mantenimiento. Cuando entré en la compañía minera Sierra Menera en 1948, cada 10 km que era la distancia entre estaciones había una brigada de siete hombres para arreglar las vías, después pasaron unos años y se quedaron tres, mas tarde no había nadie. Estos enganches de los vagones se rompían también por un frenado desigual, ya que unas tolvas frenaban y otras no, por el simple hecho de no cambiar las gomas a los bombines de freno. “Se perdían muchas horas por una ausencia total de mantenimiento”.
Las últimas máquinas diesel que compraron con una potencia de 1.200 caballos tenían que arrastrar unos 35 vagones, pero llevábamos 50, por ello recomendaban ir a siete km/h y a 1.200 revoluciones por minuto, pero sólo podíamos ir a un máximo de cuatro. Habían sustituido a las locomotoras de vapor que tenía una capacidad para llevar 15 vagones, y llevaban 24. En una vía sin mantenimiento, trabajando turnos de 24 horas, maquinas y hombres explotados al máximo con una mínima inversión, y el sueldo era muy malo, eran unas malas perspectivas.
Todo esto se completaba con una mala explotación de la mina. “En Ojos Negros hay mucho mineral, pero hay que evitar el que no vale el escombro, llamado también el estéril, y estos accionistas fueron floreando, y el escombro que quitaban lo echaban donde les parecía más cómodo, llego un momento que para explotar la mina había que quitar primero muchas toneladas escombro para llegar al mineral. La realidad es que se hizo una muy mala explotación de la mina y del ferrocarril”.
Y llegó el día 8 febrero 1969 y Altos Hornos de Vizcaya suscribe un acta de acción concertada con Renfe, lo que supuso el 24 junio 1970 el cierre definitivo del ferrocarril de Ojos Negros.
En el año 1972 es autorizado su levantamiento o destrucción, y Renfe no empezó a trabajar hasta que toda la línea estuvo demolida.
El precio del transporte empezó a subir y subió hasta un 180%. Era más caro el transporte que el mineral, y los trenes cargados no salían hasta la confirmación del pago. El tiempo dio la razón a su director Andoni Sarasola, que nunca quiso firmar con Renfe, “ya se tenía un ferrocarril si tener que depender de nadie”.
La compañía minera redujo su plantilla en 318 trabajadores, que la policía saco a porrazos del taller de vagones donde estaban encerrados reivindicando el derecho a su trabajo. Así acabaron con un ferrocarril que había sido el origen del Puerto de Sagunto como pueblo.
Pascual se fue al paro con 43 años. Le correspondía una indemnización, se les daría cuando se vendiera el material ferroviario, y se vendió, y a los trabajadores nos les llegó.
El récor de producción se obtuvo en 1980 aunque había que retirar seis toneladas de estéril para obtener una de mineral, (recordemos a Pascual. Se está haciendo también una mala explotación de la mina), por esto se dice que en 1983 se habían obtenido perdidas por séptimo año.
El cierre vino después del cierre de la cabecera de AHM el 29 de septiembre de 1987. La compañía minera de Sierra Menera ya es la historia del transporte de 45 millones de toneladas de mineral.

Un abrazo de Paco Gómez