“Son las ocho y media de la mañana y el tiempo se ha parado. Hace un minuto estabas ahí, siendo nuestro pilar y nuestra estrella de navidad, y ahora yaces con nuestros corazones en tu puño alojados como un ramillete de naturaleza muerta.
Todo es raro, muy raro. Pero como dijo el grande: “The show must go on”, el espectáculo debe continuar. Y por muy fuertes que intentemos aparentar, es evidente que sin ti ya nada será igual.”

La navidad, sea uno religioso o no, es un compendio de derroche con pinceladas de nostalgia, o quizá sea al revés. El caso es que son fechas en las que uno echa de menos, tal vez más que nunca, a los seres queridos que ya no están con nosotros.

Desde El Término queríamos recordar, empezando por una persona especial, por el padre de nuestro maquetador, fallecido hace unos días, a nuestros seres queridos ausentes.

Este número está dedicado a todos ellos. A nuestros abuelos, a nuestros padres y hermanos… Porque ellos son el cimiento de quienes somos y los átomos que formaron nuestro universo. Están alojados en un rincón de nuestro corazón y ahí permanecerán para siempre. Para poder impregnarnos de su legado cuando estamos confundidos y cuando se nos haya perdido el norte.

Un beso para todos ellos. “Un beso para ti, papá.”