Navidad 2018, desde El Término hemos querido hacer el homenaje recorriendo los tres belenes de los tres núcleos de población. Sagúnto, Puerto y el municipio de Canet protagonistas en el recorrido “virtual” realizado por nuestro compañero Paco Gómez. Belenes en todos los casos de gran elaboración, muchas horas dedicadas a su instalación y sobre todo y lo más importante mucha ilusión. Comenzamos

 

Belen de Canet

 

En el centro del pueblo de Canet de Berenguer esta la calle de Las Parras, y en número 6 la casa José de Llanos White casa construida a principios del siglo XIX, símbolo del este pueblo por ser propiedad de este burgués valenciano que introdujo en esta población el cultivo comercial de la naranja. Esta casa que fue sede sindical durante la guerra civil ha sido reconstruida por el Ayuntamiento conservando su antigua estética. Es actualmente biblioteca, hogar del jubilado y sede de actividades relacionadas con la cultura.

Desde los primeros días de Diciembre en esta casa hay representada en 60 metros cuadrados una ciudad de la actual Cisjordania (territorio palestino) situada 9 km de Jerusalén entre dos colinas rocosas cerca del desierto de Judea llamada Belén o Bethlehen (la casa del pan)

Ramón Fernández González conoce muy bien la historia ya que ha viajado tres veces a este lugar de peregrinaje, y como millones de cristianos sabe que en una gruta utilizada como establo nació hace más de 2000 años el niño Jesús, este personaje histórico nacía entre la mula y el buey, las estrellas y los pastores, mientras los Reyes Magos procedentes de Oriente venían a su encuentro.

 

Desde muy niño para representar todas sus creencias hace Ramón un Belén en su casa, poco a poco lo va agrandando, y ya no coge, y lo tiene que poner en el corral y cada mes de diciembre abría las puertas para que todo el mundo disfrutara del nacimiento. Los padres cayeron enfermos y en el año 2002 lo cedió al ayuntamiento.

Este Belén tiene 500 figuras que habitan en el pueblo de Belén situado entre dos colinas, y está Nazaret y el castillo de Herodes y Egipto, y entre todos estos espacios como en cada lugar de la historia hay tantos pequeños trozos de vida cotidiana, y la sencillez del nacimiento de un niño.

Ramón cuando llega septiembre empieza a preparar el Belén, y empieza a pensar en nuevas figuras en nuevas formas este año el rio va a ser más largo, Nazaret y Egipto van aumentar de tamaño y será como cada año precioso…  Porque además este año tiene de ayudante a Marcos un trabajador de Gescanet que es un manitas, y que le entusiasma estar cooperando. El día cinco de diciembre abrió sus puertas y empezaron a cumplirse los sueños de los niños, y los mayores volverán en ese ratito que en Belén se hace de noche a recordar el milagro de aquella pasada y añorada Navidad.

 

 

 

 

 

Belen de Sagunto.

 

En el número 118 del Camino Real de Sagunto hay una cristalera, en tiempos era el escaparate de un comercio de bicicletas, y motocicletas, siendo a la vez el concesionario oficial de Lambreta, el icono esencial de una época, más tarde fue el famoso Vespino que todos los jóvenes de la época deseaban. Cuando la hija lo heredo terminó siendo un comercio de cochecitos, cunas y ropa infantil para niños.

Ahora sobre todo los más niños se paran un buen rato, miran observan y buscan en el interior cada detalle, elemento o rasgo que motiva su curiosidad, y es que ahora ya no hay ropa infantil, es que ha nacido entre el buey y la mula un niño. Uno de los más jóvenes se vuelve hacia atrás, abre la puerta del establecimiento y pregunta ¿por qué el niño Jesús está fuera del pesebre? y la señora le contesta “Porque los pastores quieren verlo para adorarlo mejor.

Cada día, y en cada momento mayores y pequeños que pasan por la puerta de este antiguo comercio se quedan un rato para mirarlo… El señor mayor se quita la gorra como muestra de respeto, y desde el exterior hacia su interior musita una oración, o un recuerdo de aquellos años pasados. La abuelita que da de merendar a la nieta, la distrae preguntándole si ha visto donde están las gallinas, y los pollitos, mientras otro, todo decidido pregunta ¿porque en este rio sólo hay un pez? y la señora después de más de 50 años montando este belén contesta… Porque los patos asustan a los peces.

Todo empezó siendo muy jóvenes, él le regaló a ella para su cumpleaños unas figuritas, y poco a poco, paso a paso gracias al cariño surgieron las imágenes los símbolos, y las formas que componen su belén de dos metros cuadrados, luego fue aumentando progresivamente de tamaño, hasta que al final es lo que da el cansancio de la vida y de los años. Y es que ya no se acaba nunca. La vecina o amiga viene con la figura de la señora vendiendo tomates (aunque los tomates los trajo Colón de América), y no me he podido resistir a traer el burrito con los cantaros, pero todo es en la más pura tradición y costumbre. Porque como se dice donde esté un belén dejemos a un lado a Papá Noel.

Hoy en día un belén es un evento social y familiar lleno de buenos deseos. Creo que promoviendo gestos tan sencillos como un belén se vuelve al espíritu de la Navidad. Mis amigos de Sagunto con ello han abierto la puerta de su casa y de sus corazones.

 

 

 

El Belén de la Escuela de Aprendices Puerto de Sagunto.

 

Aun recuerdo este Belén que montan en el cine de la iglesia de Begoña con los ojos de un niño. Era un mundo en donde se pasaba del día a la noche, y entonces todo quedaba en calma en aquel castillo en el templo romano, y en la pequeña aldea de Belén llena de gente en su hacer diario. Cada figura te sorprendía, las lavanderas en el rio, y otra mujer tejiendo en la rueca, los pastores alrededor de la hoguera, el leñador talando el árbol, el carpintero cepillando la madera, la Anunciación, el Nacimiento y los Reyes Magos.

Los Reyes que en pocos días vendrían y dejarían los juguetes en una cesta que mi padre me traía muy temprano, cuando aún no había abierto los ojos. Eso era mi Navidad.

Un día aquel belén que existía desde 1946 cuando llevaba a verlo a mis hijos desapareció y con él la magia de esa navidad voló.

 

Pero antiguos alumnos de la Escuela de Aprendices de la siderúrgica constituidos en asociación quisieron recuperar algo muy entrañable que era muy suyo y muy nuestro. Ellos eran los que lo montaban cuando aprendían un oficio en la escuela, por esto lo empezaron de nuevo, y así al mismo tiempo devolvían al pueblo un pedazo de su historia viva.

Es en el año 2008 cuando estos jóvenes de entonces, que ahora lo son un poco menos se propusieron rescatar el Belén, apenas quedaban una docena de figuras que había que restaurar, el resto se habían perdido, pero había documentos y fotos y sus recuerdos les decían  cómo había que hacerlo llenando sus sueños.

Cada año que pasa tienen un poquito más belén, ya hay casi 500 figuras más de 30 con movimiento. En el año 2013 ya es el Belén de los antiguos alumnos de la escuela aprendices, y de sus amigos, hombres y mujeres que se han aficionado y que les gusta este trabajo que hacen de forma totalmente desinteresada. Poco a poco van comprando figuras, este año ha sido el tiovivo de los niños, la panadera, el herrero, la aguadora, algunas figuras compradas en Italia con dinero de la lotería de la asociación, la ayuda del ayuntamiento, la aportación económica de algunas empresas y comercios.

Independientemente si las personas son religiosas, lo fundamental es que el grupo lo pasa bien, al mismo tiempo que recuperan el Belén de la “Escuela de Aprendices” porque está en la mente de todos los que entonces éramos niños, después lo vieron nuestros hijos, y gracias a ellos seguirán viendo nuestros nietos todo un símbolo de amor y paz.

Un abrazo de Paco Gómez