Historias de la fábrica. La planta siderúrgica de Sagunto, modelo de gestión

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Historias de la fábrica. La planta siderúrgica de Sagunto, modelo de gestión

El señor  Santiago Villanueva Martin nos dejó el mes pasado, hace un tiempo me lo encontré paseando por la Alameda intercambiamos unas frases, pero estaba bastante delicado. Desde estas líneas un homenaje de cariño y respeto y un abrazo en la distancia.

 

Un día me contaba, “La planta siderúrgica de Sagunto fue la mejor de España en producción, en funcionamiento, en todo, lo que pasa es que era una fábrica con una tecnología de casi 100 años. No éramos como dicen los historiadores el patito feo de Bilbao, para nada, nosotros hemos funcionado mejor que ellos en todo, en la calidad de los productos: viga, carril, chapa… y  en el tratamiento a los trabajadores, ésta fabrica ha sido pionera en avances e innovaciones tecnológicas, e incluso, en pagar los sueldos.

La fábrica de Sagunto iba en paralelo con la de Vizcaya, pero cada una funcionaba de forma independiente. Aunque Bilbao mandara hacer esto y lo otro, pero solamente en eso, era posible que se pidiera algo y te dijeran que no, por mil razones. Ten en cuenta que aquella fábrica tenía seis hornos altos, un horno de 3000 t, cuando los nuestros eran de 300 y el mayor de 400 y sólo tres. Era lógico que las inversiones se hicieran allí, ya que ellos producían seis veces más que nosotros.

Cuando llevo ocho o nueve años en reparaciones y montaje, fallece el jefe del departamento de Hornos Altos y me mandan allí, de jefe de producción. Pero yo les digo, “de los hornos, ni puta idea, una cosa es repararlos, y otra saber lo que pasa dentro de ellos”.

 

“Me mandan a Bilbao para aprender, tienes que hablar con el que está en el puesto que tú tienes aquí, pero yo fui al que sabía, un jefe de turno muy meticuloso y me dice,

-ahora tengo que cambiar una carga, para ello hay que hacer un cálculo, y ver cómo están una serie de parametros, lo hacemos y ya está- termina.

¡Pero si esto es muy fácil! Dije yo, era hacer una regla de tres simple de todos los elementos que metías. Cuando haces cálculos sabes lo que metes y sabes lo que tiene que salir. Aquí trabajábamos a ojo. Posteriormente vino Aldecoa a enseñarme antes de ir a Bilbao, mandábamos la muestra al laboratorio.

 

Cuando empezamos a hacer cálculos el horno cada día más producción, cuando yo fui había un estándar de 1.100 toneladas y pasamos a hacer 3000 t, habían 25 cucharadas y era el disloque, no teníamos donde echar la colada, tuvimos los hornos fríos un mes, cero producción, todos parados. Como había estado en reparaciones empecé a reparar cucharas; una que se salía, otra que tenía el muñón roto, había cucharas abandonadas por toda la fábrica, hasta en la escollera, donde se tiraba la escoria, dejé como nuevas 75, ya tenía para echar la colada.

Hasta entonces, todos los jefes de turno no tenían tiempo nada más que para buscar cucharas e iban de culo, ya podían preocuparse de lo que era su labor verdadera, El Horno. Se fue ganando en calidad del arrabio, la producción iba para arriba y se fue reduciendo el consumo de Cok, pasamos de gastar 1.100 kilos por tonelada de arrabio, a gastar 300 kilos, y eso vale dine ro. Fusilé (copié) una máquina que vi en un catálogo para triturar el Cok y meterlo todo con la misma granulometría, si metías este justo y todos sus componentes en su medida, el horno iba muy bien, había que mantenerlo, pasamos de hacer dos coladas por turno a hacer tres, luego vinieron los americanos y nos enseñaron a balancear el horno cada 20 minutos.

El horno alto es el principio de la cadena de producción. Cuatro años sin parar, hasta cinco años, si el horno lo llevábamos bien.

Cuando había la idea de la Cuarta Planta Siderúrgica, me dijeron, -Prepárate que te vas a ir a Japón que verás hornos de hasta 10.000 toneladas- que es el que se quería poner aquí-. Se murió Franco, ni viaje ni nada de nada, y todo eso no llegó.

 

Un abrazo de Paco Gómez al cielo de Santiago

By | 2018-11-28T14:48:41+00:00 noviembre 28th, 2018|Categories: Historias de la fábrica|0 Comments

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