Los amigos de Paco. Hombres del Grao

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Los amigos de Paco. Hombres del Grao

Luis Rivero Herraiz nace en Enero de 1949 en el Grao Vell de Sagunto, rodeado de casi toda la dinastía Herraiz de Camp de Morvedre, viven en esas casitas plantas bajas, que tienen el agua gracias a un pozo, alejado de sus casas pero que a las orillas del mar daba el agua potable. Un día pensaron hacer uno al lado de la capilla situada en el centro grupo y también el agua era potable, ya no tenían que desplazarse, se alumbraban con la luz de un candil, o con un carburero que hacia esa llama luminosa producida por el gas llamado carburo de hidrogeno, que se obtenía al reaccionar el carburo de calcio con agua, y que los chavales de la época sustraíamos de nuestras casas para mandar nuestros Sputnik (botes) hacia la luna. Porque no solo era en el Grao donde no había alumbrado eléctrico.

Todas estas humildes viviendas, están alineadas junto al Fortín o Torre de defensa que formaba parte de un singular complejo defensivo construido en cuatro épocas diferentes entre los siglos XV y XVIII, y que parece ser que ahora ha llegado un dinero para su rehabilitación.

Casi todos los hombres del Grao trabajan en las labores propias del campo, cuyas tierras son propiedad de la alquería San Marcos, la llamada Casa de Burgos, o la alquería Advocat que actualmente se contempla su recuperación como zona de ocio.
Los abuelos paternos de Luis eran originarios de Galicia, su padre nacido en Puerto de Sagunto fue durante sus años jóvenes carabinero, prestaba sus servicios en el cercano cuartel que existía en la zona norte del Grao, muy cercano a los conocidos refugios de la guerra civil, todavía visibles junto con los bases de los cañones, situados en la zona más cercana al último muelle construido en el puerto marítimo.
Desde los seis años cada día Luis atravesaba la siderúrgica por su parte más sucia, el parque de minerales y carbones, y las baterías de coque, para ir a la escuela de Begoña como hijo de productor, porque su padre había dejado el uniforme para incorporarse a la fábrica.
En el año 1957 a la familia le cambia la vida, porque por sorteo les toca una vivienda social en el Grupo Salas Pombo, cuando en el Puerto de Sagunto por falta de éstas viven varias familias en una. Fue rebautizado este grupo como Wichita. (Por esto de la diligencia con caballos que trasladaba a las mujeres a comprar al mercado).

Luis cumple los 14 años, termina la escuela y busca su primer empleo en la librería Carlos Soriano, y más tarde de aprendiz en un taller de producción y colocación de escayola, profesión que como empresario autónomo va a ejercer durante más de 20 años.

 

El Deporte, su pasión.

Durante sus años mas jóvenes su pasión es jugar al fútbol, y lo hace en “La Marina” uno de los equipos sobresalientes de aquellos campeonatos locales de la época, equipo que dirige un antiguo futbolista del club deportivo Acero, Venancio Figuerido. Con 15 años es llamado a los juveniles del Acero, juega durante cinco años pasando al equipo sénior de centrocampista. Jugó después en el Saguntino y en el Cointra de Puzol. Transcurrido unos años volvió a sus orígenes para ejercer de entrenador en las categorías inferiores.

Siempre ha sido un hombre interesado en el deporte, y cuando abandono el fútbol tiene la idea de iniciar su aventura deportiva en otra disciplina. Muy pronto empezó a disfrutar de la lucha Greco Romana, y de una nueva disciplina que ya comienza a apuntar en ese momento, la lucha libre olímpica, durante más de seis años acude regularmente al gimnasio de Arturo, y alcanza una cierta formación en este deporte que lo lleva a participar de telonero de grandes figuras de la lucha, como el Chato Pastor, Montoro, Lambada, y nuestro vecino Flor repartidor de agua y magnífico luchador que abandonó pronto este deporte. Todo esto en aquella plaza de toros portátil, que en las fiestas de agosto montaban en la Plaza del Sol.

Luis hizo el servicio militar en el Sahara concretamente en su capital el Aiún, cuando este era español. A su vuelta, 14 meses después siguió como autónomo en la escayola y con sus inquietudes sociales, por esto durante la transición colabora de forma activa en el llamado Movimiento Ciudadano de nuestro pueblo, fundando junto a otras personas destacadas como Luis Madrid la Asociación de vecinos “La Forja”. Herramienta que les ayuda de manera sobresaliente a conseguir algunas reivindicaciones en los barrios que hasta ese momento parecían imposibles.

Antes del cierre de la Siderúrgica integral a principios de los 80, es llamado a trabajar en la nueva Colada continua, pero este departamento a pesar de ser una innovación en la cadena de producción del acero, -y de la fuerte inversión que se había realizado-, fue desmantelado junto a todo lo demás cuando llevaba seis meses en producción.

Después del cierre no solo fallece la fabrica, la construcción queda prácticamente paralizada, y Luis abandona de forma definitiva la escayola, entra a trabajar en Dragados y Construcciones en Sagunto que está fabricando las traviesas para el tren de alta velocidad. Durante dos años ejerció este duro trabajo hasta que lo mandan al paro.

Sus inquietudes le hacen darse un paseo por el nuevo Puerto Marítimo, se apunta en unas listas, y entra como estibador eventual, -un periodo penoso-, porque hay meses que solo trabaja cuatro días. Empieza la incipiente empresa Temarsa (terminal marítima saguntina), y comienza para Luis un desconocido trabajo que va convertirse en el periodo más extenso, formativo, fructífero y apasionante de toda su vida laboral, porque se involucra de lleno en lo que va a ser un largo periodo reivindicativo, con el fin de hacer valer la normativa portuaria reconocida en su momento en real decreto ley 2/1986 del 23 de mayo, que constata a los diferentes aspectos de la actividad portuaria como un servicio público esencial, de titularidad estatal. El Puerto Marítimo de Puerto Sagunto en esos momentos está trabajando en las labores de carga y descarga como un puerto siderúrgico, derivado de la extinta fábrica siderúrgica integral que aun tiene la laminación en frio. Esta lucha llevada a cabo por un grupo de trabajadores eventuales entre los que se encuentra, acaba consiguiendo la implantación de un registro de estibadores legalmente reconocido, y más tarde la propia Sociedad Estatal de Estibas (SESASA). A partir de este momento el desarrollo de la actividad portuaria aumenta considerablemente con el tráfico de toda clase de mercancías en nuestro puerto.

Luis se encuentra en el primer Comité de Empresa de la nueva sociedad estatal, y lo abandonó pasado unos años, porque siempre dijo que si algún día oyese la más mínima sospecha, de que se hubiese beneficiado en su puesto lo abandonaría. Estuvo al pie de cañón durante más de 15 años en las funciones sindicales, y entrando todos los días en el barco, hasta que próximo a su jubilación pasó al puesto de apuntador.

Luis hombre polifacético y muy activo en el campo social, tiene una vocación prácticamente desconocida para casi todos, y que tardará muchos años en consentir que aparezca, escribe, y escribe además poesía. Guarda durante años un gran número de poemas y relatos cortos que nadie ha visto, y no es hasta su jubilación en el año 2009 cuando con más tiempo libre, y con la tranquilidad y la experiencia que dan los años, se decide escribir sin descanso y a mostrarlo en un principio a sus amigos, y después a todo aquel dispuesto a leerlo.

Un autor prolífico en los últimos nueve años ha escrito cinco libros, de ellos tres poemarios “De perfil barroco”, “Sesgo (poemas al borde)” y “De Luces y Trazos” junto a dos libros en prosa “Locorias” y el “Diccionario Lego” y dos más todavía inéditos .
La escritura de Luis se basa de forma primordial en todo aquello que a diario nos acontece en la vida, le gusta observar, criticar y reflexionar sobra aspectos que por sencillos se nos escapan de ser analizados, pero que no dejan de ser sumamente importantes en el devenir de nuestra existencia. Hace uso de la ironía sin la que según él, se hace difícil convivir, y a veces ésta actitud lo conduce de manera casi irrefrenable a la mordacidad, donde muestra en todo momento una total disconformidad con el mundo tan desigual que nos toca sufrir, mundo cargado de injusticias, y de la que mucha gente no parece darse cuenta, y vuelve una y otra vez a tropezar en la misma piedra, una pequeña muestra de esto, es un fino poema de su último libro

“De luces y trazos” titulado “Señora hipoteca” que dice así:
Desconozco señora suya// si su existencia es// una maldición bíblica o tan sólo// una simple estupidez pasajera// alentada por los Bancos// Por su condición y carácter femenino// libra que le diga más de cuatro cosas// no vayan a tacharme de machista pero// ¡Que mala leche tiene usted!

De su libro “Sesgo” yo destacaría “La calle ancha” quizás cuando la lean vuelvan a rememorar aquellos sentimientos de la calle, “Yo fui uno de esos chicos que correteaban a todas horas por la inolvidable calle ancha de mi barrio. Me llamaba mi madre, y estaba en la calle ancha. Me buscaba mi padre, y estaba en la calle ancha. Debía hacer mis deberes escolares y allí seguía, en la calle ancha. Tenía pendiente algún recado con mi hermano, pero como estaba en la calle ancha… para quien me buscara o quisiera ver, no había pérdida: me encontraría en la calle ancha. Mis mejores amigos vivían en la calle ancha. Los mejores partidos de fútbol se organizaban todos los días en la calle ancha; las chicas más atractivas del barrio siempre salían a pasear a la calle ancha. Era tiempo de verano y la merienda en la calle ancha. ¿La cena? un bocadillo de cualquier cosa y a la calle ancha; que llovía muchísimo… ya me mojaría yo, en la calle ancha, que enero traía un frío del demonio… yo lo notaba en la calle ancha. De calle ancha, pasaron días. De calle ancha pasaron meses. Años pasaron de calle ancha. Mi madre, preocupada, se preguntaba a veces pero qué tendrá este chiquillo en la calle ancha… seguramente, con ayuda de alguna alcahueta pronto comprendería la devoción de su hijo mayor a la calle ancha. ¿Mi hijo? ¿Con la hija de Rosita? La mayor… La Luci… ¡No me digas! No puede ser… Pero si son unos críos, si no tienes más de 15 años… Ya decía yo… ¡Con razón tanta calle ancha!”

Un abrazo de Paco Gómez

By | 2018-09-23T18:49:53+00:00 septiembre 23rd, 2018|Categories: Los amigos de Paco Gómez|0 Comments

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